domingo, 31 de enero de 2010

KILOMETROS

"Tan cerca aunmque estés tan lejos..."
Te quiero MDL...

martes, 19 de enero de 2010

SUEÑOS DIURNOS

¿Y qué más da?
tu ausencia es un camino lento a la muerte,
tu presencia es una dulce agonía
pues no volteas a verme...

Si no estás la soledad me flagela,
si te tengo me entrego a tu voluntad,
aquella que me lleva a los confines del placer terrenal...

Prefiero el sueño diurno,
sólo éste me acerca a ti sin destruirme,
me mantiene cerca sin tocarte.

Así prefiero: mantenerte lejos
donde aunque me lastimes,
cerca donde tu piel y mi piel
sólo se tocan ilusoriamente...

Y qué más da que sea de esta manera,
de cualquier modo moriré
pues cerca o lejos ni una mirada
obtengo de ti...

sábado, 5 de diciembre de 2009

Eligiendo a la Sra...

En una noche de imsomnio después de una graduación, mi buen amigo Lärtiz, Ana y yo nos divagamos en una conectividad de ideas e ideotas hasta llegar a la siguienté CATEDRA BREVE:

TIPOS DE NOVIAS
  1. La Foxxxy. trabaja en cualquier empresa de scort
  2. La mitómana. Nadie la conoce, ni siquiera sabes que estás con ella
  3. La ecóloga. Recicla todo lo que se puede volver a usar.
  4. La comodín. Siempre aparece en momemto indicado... cuando faltan las demás.
  5. La basurero. Todo va para adentro...

viernes, 27 de noviembre de 2009

DE NUEVO LAS GANAS....

...y es que contigo me llegaron de nuevo las ganas de escribir,
las ganas de hacer las cosas,
ganas de soñar, de reir, de salir y disrutar.

No sé quién eres, no te conozco, eres tan lejano a mí
pero aun así te siento cerca,
como parte de mí, como lo que he esperado.

Llegaste por casualidad, como llegan las mejores cosas
y como tal no espero que te vayas,
pues deseo disfrutar el mayor tirmpo posible.

Hay tantas cosas qué decir, pero no sé cómo...
es de las pocas situaciones
en que mi pluma se detiene,
pues tu has atrapado toda la inspiración
contenida en ella...

Eres tú, ahora, quien me guía,
quien dicta lo que debo hacer,
lo que debo seguir...

Y es que contigo me llegaron de nuevo las ganas de escribir...

sábado, 29 de agosto de 2009

COMO UNA ORQUÍDEA

Ella estaba harta, cansada de esperar y frustrada por las falsas promesas. Muchas estaciones habían pasado desde la despedida: la orquídea que el le había dado antes de partir como símbolo permanente de su amor, iba a florecer por tercera ocasión pero había decidido dejarla morir, tal como había pasado con su amor...

Los primeros meses hubo llamadas constantes, largas y llenas de ese romanticismo meloso característico del amor idílico. Pero todo cambió, poco a poco y de manera casi imperceptible. Las llamadas se hicieron cada vez más espaciadas y frías, sólo justificadas por los pretextos de siempre: Tengo mucho trabajo, me quedé dormido, estoy cansado. Ella temía lo peor.

Había salido de su casa sólo para lo necesario. El recorrido diario era monótono: casa-escuela/trabajo-casa, primero por melancolía y después por miedo. Melancolía de aquellos lugares que tantas veces habían recorrido juntos; miedo a que nunca más volvieran a hacerlo: su mundo era él. Pero ya no estaba, parecía que se había olvidado de la que tantas veces dijo era “su amor”.

Al principio muchos le dijeron que una relación así no podría durar, sin embargo ella decidió luchar contra corriente para demostrar que podía ser real. Pero ahora, ante el incómodo silencio de su lejanía todo parecía distinto, algo en el fondo le decía que no sólo se había olvidado de ella: la había reemplazado.
Esa tarde ella pasó largo rato mirando la orquídea a punto de abrir. Lloró hasta sacar todos los sentimientos encontrados que había dentro de su corazón y decidió dejar morir la flor, su amor había muerto ya. Después de ello por primera vez decidió salir a la calle y recorrer aquellas calles que tanto miedo le había dado recorrer sola y en efecto las vio distintas: tan renovadas y limpias como si la estuvieran esperando desde hacía mucho tiempo. Al regresar se sentía feliz, con ganas de salir y recuperar a sus amigos, de retomar actividades dejadas a segundo plano: de vivir la vida que había dejado a merced de otra persona.
A partir de ese día ella dejó de hacer llamadas. Cuando él lo notó e intento hacer algo por remediarlo –incluso viajar hasta ella- era muy tarde. Al estar él en el umbral de su casa se abalanzó aprensándola en sus brazos pero ella sencillamente no sintió nada. Se apartó de él y le dijo: Es el último abrazo que me diste. Entró a su casa y cerró la puerta. Abrió su lap-top y comenzó a escribir: “Estoy harta, cansada de esperar…”